Lo que daría por haberlas conocido, Anne Lister y Juana de Asbaje
Siente — By Carmen G. on julio 30, 2011 at %H:%M 07Sat, 30 Jul 2011 19:55:49 +000049.
Hoy he vuelto a ver Los diarios de Miss Anne Lister. Me fascina la vida de esa mujer, sobre todo ahora que estoy leyendo sus diarios. Lo que daría por haberla conocido. A ella y a otras, como Juana de Asbaje. Qué mujeres más especiales, antecesoras de quienes como ellas, amamos a otras mujeres. Valientes, listas. Con suerte, por su clase social, pero luchadoras para evitar el único camino que tenían ante sí: casarse y mantenerse a través de su marido. Coincidencias del destino: ambas murieron a los 40 y tantos (una en México, por la peste, y la otra recorriendo las montañ
as del Cáucaso con su pareja, de unas fiebres).
Juana entró en el único resquicio que le permitía ser libre y poder crear en la América colonial del siglo XVII: ser monja. Pero con muchos privilegios. Tantos, que las envidias y el rechazo a una mujer tan brillante y sabia le hicieron pagar un alto precio al final de su ciclo vital. “Yo, la peor de todas”, acabó firmando. Es el escritor del periodo colonial más importante en América Latina, conocida por su nombre religioso, Sor Juana Inés de la Cruz. Pero yo prefiero nombrarla como la mujer libre que quiso ser: Juana de Asbaje. Sus versos de amor a la Virreina de México no tienen desperdicio, o ese canto feminista “Hombres necios”. Murió en 1649, en la Ciudad de México.
“Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo.”
Poema a la Virreina
Siglos después, al otro lado del Atlántico vivió esa otra mujer que me tiene fascinada, Anne Lister (murió en 1840). Los tiempos habían cambiado y Anne tuvo más opciones que Juana. Gracias al apoyo familiar pudo ser independiente, no tuvo que casarse con un hombre para vivir ni hacerse monja para mantener el honor de la familia. Su huella en la historia no es tan grande como la de Juana de Asbaje, pero para muchas mujeres que la estamos descubriendo, su existencia nos llena de orgullo. Por algo ha sido considerada la primera lesbiana moderna.
No hay más que ver en la misma tarde varias películas de temática lésbica para entender lo adelantada que fue, lo valiente y decidida. No se conformó con dobles vidas, con contentar a su sociedad. Buscó lo que anhelaba y lo consiguió: vivir emparejada con otra mujer. Los diálogos de Anne Lister con su gran amor- quien optó por casarse con un rico viudo- siguen representándose doscientos años después a lo largo y ancho del planeta. El temor, la vergüenza, la falta de aceptación, la resignación, el miedo, el dolor, la insatisfacción. Pero también el coraje, la ilusión, el derecho a encontrar “la verdad de uno mismo, que no se llama fortuna o ambición/sino amor o deseo”(Cernuda). Por eso Anne es tan importante en nuestro imaginario. Porque se puede, se debe luchar para ser feliz. Juana nos puso los versos, Anne la acción. Y nosotras, con nuestros pequeños gestos cotidianos, nuevas baldosas que pavimentan el imparable camino hacia Oz que todos y todas, algún día, terminaremos recorriendo.
Tags: Anne Lister, cine, historia, historia lgtb, homofobia, Juana de Asbaje, lesbianas, lesbianas en la historia, literatura, visibilidad lésbica

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