La experiencia en FITUR 2011

Opina — By on enero 26, 2011 at %H:%M 11Wed, 26 Jan 2011 11:08:50 +000050.

La semana pasada hicimos nuestra primera visita a FITUR, la feria de turismo internacional más prestigiosa de España, y la verdad es que íbamos con altas expectativas. Y en una pequeña parte se han cumplido y en una gran parte, no. Si no hubiera ido como profesional, supongo que mi análisis sería distinto.

Empecé con ganas, disfrutando del descuento de asistente profesional a la feria en mi primer viaje en el AVE Valencia-Madrid. ¡Fantástica experiencia! Tras un paseo por Madrid para llegar al recinto ferial y un poco de cola para acreditarme, entré en la feria.

Stands más pequeños y otros más suntuosos y creativos, mucha gente pero no demasiada. Bien. Poco a poco empecé a darme cuenta de cómo funcionaban las cosas y qué podría sacar de provecho. Y qué no.

Respecto a la feria en general, me sorprendió ver un nutrido grupo de personas que no estaban allí por motivos profesionales sino para rapiñar folletos, comida y bebida. Un espectáculo triste, por no utilizar otros calificativos. Menudo estrés llevaban, por favor. Luego me chocó ver que en algunos stands primaba el tener azafatas de congresos y no tanto personal conocedor en profundidad de la región o localidad que promocionaban. En algunos casos muy bien, pero en otros realmente desde casa, con mi ordenador y mi Internet, hubiera conseguido lo mismo. O, perdonen, incluso más, porque algunas consultas fueron una absoluta pérdida de tiempo. Por otro lado, me choca que en estos tiempos siga primando el papel y no los nuevos soportes digitales, menos pesados y más ecológicos. Con todo, me llevé a casa algunas buenas ideas y unos cuantos folletos (los justos). Pero una pequeña parte de lo que esperaba. Realmente la feria a nivel profesional y a nivel particular me temo que no tiene tantas diferencias como yo esperaba. Igual ese fue mi error. Lo que no quita para agradecer a todas esas personas que me atendieron genial y me dieron muy buenas ideas sobre sus regiones.

Veías a algunas personas- hombres sobre todo- enfrascados en lo que imagino eran reuniones de negocios. Reuniones concertadas de antemano en la mayoría de los casos. Sistema poco práctico para quienes llegan por primera vez. Terminé saludando a quien ya conocía y conocí a unas pocas personas, muy interesantes.

Pero de toda la feria, sobre todo me interesaba conocer el pabellón LGTB (club de producto LGTB), para hacer contactos y aprender cosas nuevas (estuve el segundo y tercer día de conferencias). Y esa fue mi mayor decepción.  Que conste que agradezco el esfuerzo de montarlo, de difundirlo. Pero claro, a estas alturas del partido, mis niveles de exigencia son altos. Por todo lo que he vivido como activista lesbiana y por mi escaso tiempo como autónoma emprendedora. Hay cosas que ya no tolero con la misma paciencia como quizás podía hacer en el pasado.

Primero, que cuando quieran decir LGTB digan gay. A la media hora de escuchar orgullo gay, cultura gay, turismo gay, pretendiendo englobar con ello a toda la población LGTB, que es mucho más que la masculina gay, estoy a punto del síncope. Aguanto muchas cosas en la vida, pero debo reconocer que esa es una que me puede. No soy gay, ¡soy lesbiana! La invisibilidad lésbica es algo que pesa mucho y hace daño, así que cada vez que alguien me mete de nuevo en un armario me pongo de los nervios. ¡Con lo que me ha costado salir de él!

Segundo, añadir la invisibilidad en el lenguaje a la invisibilidad en los contenidos. Me molesta y me preocupa. Porque al final la gente, de no saber nada de lesbianas, bisexuales y transexuales, termina pensando que no existimos, que no consumimos, que somos todos y todas iguales. Y eso es un craso error. Enorme. Si van a hablar de la realidad gay, genial. Ahora, si se incluye la L, como es mi caso, que sea de verdad. Si no, prefiero quedarme en el despacho trabajando. Siento que se me está engañando y es algo que no me gusta en absoluto. Y en este caso es como me siento, porque la realidad lésbica fue mentada pero no abordada como se merece.

El pabellón en sí. Muy pocos stands, aunque el rendimiento mediático ha sido muy grande.

Contenidos. Hubo ponencias muy interesantes, pero otras realmente no entendí muy bien qué sentido tenían en las sesiones.  Espero mucho más de una feria de tanto prestigio, honestamente.

Comentarios. A estas alturas del partido, hay comentarios que sencillamente me hacen cerrar la carpeta y decir good bye. Entiendo que hay que aprender de lo ya hecho y aportar algo nuevo, algo mejor. Y se dijeron algunas cosas en las sesiones que honestamente, y con todo el respeto del mundo, me parecieron de otra galaxia lejana, como un retroceso temporal.

Estereotipos. Se insiste de una manera obsesiva en promover una imagen del consumidor gay (por mucha intención en hablar de LGTB, básicamente se habló e incluyó la realidad de los varones gays) que es lineal: hombres con mucho capital adquisitivo, que dejan mucho dinero en sus viajes, que son una perita en dulce. Aparte de que dejan fuera del cuadro a los múltiples subsegmentos de la comunidad LGTB, cometen un grave error: plantear una mirada homogénea y levantar grandes expectativas con ello que pueden ser contraproducentes. Formamos una comunidad muy heterogénea que precisa más investigación y promoción de su diversidad interna. Ni todos somos iguales ni queremos las mismas cosas, ni las queremos de la misma manera. Que nos lo digan a nosotras, que nos centramos en trabajar el crecimiento personal con mujeres lesbianas y bisexuales.

¿Valió la pena ir? Por algunas cosas sí. ¿Vale la pena repetir? Si hay un cambio profundo en algunos aspectos, sí. Si no, prefiero quedarme trabajando en casa. Pero insisto en felicitar la iniciativa. Sé cuánto cuesta sacar los proyectos adelante. Les animo a seguir pero eso sí, mejorando algunos aspectos que son fundamentales en mi opinión. Si en algo ha podido contribuir esta crítica constructiva, algún sentido habrá tenido. He dudado mucho en publicarla o no, porque honestamente sé lo difícil que es hacer cosas de la nada y no quiero lanzar energía negativa. Si finalmente la he publicado es porque espero que sirva en positivo, para mejorar.

PD: Me quedé con ganas de pasarme por el stand de Irán para pedirles información de los sitios a visitar con mi grupo de clientas lesbianas y bisexuales. No lo hice, pero tentada estuve. La vena activista es imposible de apagar…

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6 comentarios

  1. Maribel dice:

    Hola, Carmen.
    ¿Has enviado este mismo análisis a la Organización de Fitur y/o a la Organización del Pabellón LGTB? Lo digo porque para que sirvieran de algo tus comentarios, sería interesante que ellxs también se enteraran.
    Si ya te has puesto en contacto, ya me callo.
    Un saludo y muchos besitos, morena (para ambas dos)

  2. Inés dice:

    Antes de nada, felicitarte por tu valentía al escribir este artículo y animarte, como Maribel, a que envíes este análisis a quienes tengan la obligación de realizar evaluaciones sobre la presencia de la comunidad LGTB en FITUR.

    Leyendo tu post, me quedo con una pregunta: ¿Está vuestra empresa enfocada al segmento empresarial que ha acudido a FITUR? ¿Buscáis el mismo target?
    Veo que el primer TAG de este artículo es “crecimiento personal”. Tu misma dices.. “Ni todos somos iguales ni queremos las mismas cosas, ni las queremos de la misma manera. Que nos lo digan a nosotras, que nos centramos en trabajar el crecimiento personal con mujeres lesbianas y bisexuales”.
    Para mi, esta es la marca personal de vuestra empresa y el elemento diferenciador del producto… algo alejado, bajo mi punto de vista, de ese escaparate que es FITUR.

    Un abrazo muy grande y seguid por ese camino!!

  3. admin dice:

    Hola!
    Muchas gracias por los comentarios. Sí, hemos pasado la info a los organizadores. Espero que les sea de utilidad.
    Realmente como comentas, Inés, nuestra intención no era tanto ir a vender nuestro producto, como entrar en contacto con proveedores, que los necesitamos para llevar a cabo nuestras actividades. Pero el formato de FITUR nos ha sido menos útil que otro tipo de encuentros para ese fin. Igual no hemos sabido aprovecharlo bien o es que está diseñado para empresas muy grandes. O las dos cosas. Pero de la experiencia se aprende, sin duda.

  4. Myriam dice:

    Una pregunta que me surge cuando he leido tu post es… tal vez cuando dicen gay, es que quieren decir gay!?
    Sin haber ido puedo imaginarme perfectamente el escenario. Realmente para ellos tal vez el turismo “lgtb” corresponda a un determinado y único tipo de gay, cuando precisamente ya solo la comunidad gay tiene miles de “tipos”. Y ya si le sumas el resto de siglas (L, T y B) ni te cuento.
    Yo creo que la industria del turismo lgtb acaba de arrancar, al igual que los colectivos que al principio solo eran gays y posteriormente fueron convirtiéndose en lgtbs, igual lo hará la industria. Precisamente en este caso con más razón, porque si se dejan segmentos sin dar servicio, están perdiendo oportunidades de negocio. Tiempo al tiempo, probablemente la batalla en el tema del turismo sea mucho más fácil de ganar que en el periodismo, donde lo lgtb es gay por definición.

    • admin dice:

      Muchas gracias, Myriam, por tu comentario. Es un tema complejo, sin duda. Y gran parte de culpa la tiene el mal uso de la palabra gay. Si se limitara a usarse para referirse a hombres homosexuales, todo quedaría más claro. Así nos daríamos cuenta del desequilibrio existente en el conocimiento de la diversidad de las minorías sexuales. Porque nunca sabes si se está incluyendo la L,T,B o no (es como la palabra hombre). El camino hacia el equilibrio costará, y no será por falta de ejemplos. Una empresa como Olivia Cruises sería un punto de partida imprescindible en un foro de este tipo. Entiendo que el camino aún es largo, pero es agotador estar siempre esperando.

  5. Estefanía dice:

    Hola Carmen,
    La verdad es que me ha gustado mucho tu post.
    Yo no soy lesbiana, pero en la medida de lo posible intento ponerme en vuestra piel, y lo cierto es que creo entender cómo te sientes al ver que se centran sólo en los chicos. Algo parecido me sucede como heterosexual en este mundo gobernado por hombres, gays o no.
    Enhorabuena por el post y siento que tu cesta no haya venido tan llena como esperabas, pero como bien dices, la iniciativa es buena y empezar cuesta, así que esperemos que en la próxima edición de la Feria se perciban mejoras.
    Un abrazo,
    Estefanía

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